Ficción infantil y juvenil
La primavera
Todos los años, a poco de empezar la primavera, hacía su primera visita al pueblo que le vio nacer y en el que tenía h…
Los hijos
Tres cosas le gustaban mucho a Emilia: jugar a las visitas, cambiar con las amigas sus juguetes humildes y tener los hijos enfermos. Los hij…
El niño espía
Se llamaba Stenne, el pequeño Stenne. Era un niño de París, débil, paliducho, que lo mismo podía tener di…
La última página de Darío
Sol del domingo... Rásgase como un largo velo de tiempo y he aquí que se oye un cántico de campanarios; sois vosot…
El caballo de bronce
Niños, que de siete a once,
tarde y noche, alegremente,
jugáis en torno a la fuente
del gran caballo de bron…
El diamante
Un honrado padre de familia, cargado de años y de haciendas, quiso arreglar de antemano la herencia entre sus tres hijos, y repart…
El Caballero Carmelo
Abraham Valdelomar es uno de los escritores peruanos mas destacados y dentro de sus obras destacan sus cuentos. En ellos se encierran experi…
La palomita de la patita de cera
A una palomita se le quebró y cayó la patita y un ángel del cielo le puso otra de cera, pero, cuando se apoyó so…
De cómo el Tío Conejo salió de un apuro
Pues ahora verán: yo no estoy bien en qué fue lo que le hizo tío Conejo a tío Tigre, el caso es que lo dej&oacut…
El príncipe bondadoso
¿Por qué no nos cuentas alguna fábula, abuelita?
—Ya os conté todas las que sabÍa, hijos míos. …
La princesa y el guisante
Érase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero tenía que ser una verdadera princesa. Viaj&o…
Abuelita
Abuelita es muy vieja, tiene muchas arrugas y el pelo completamente blanco, pero sus ojos son como dos estrellas, y muestran una expresi&oac…
El burro y el perro
Un perrito faldero con su dueña jugaba,
con su lengua y hocico las manos le besaba,
ladrando y con la cola, a su modo hal…
El ángel caído
Cuento de Navidad dedicado a mi sobrina María de los Ángeles
Érase un ángel que, por retozar más de la cu…
Lección de paz
Pon en tu boca,
niño,
el sol,
una sonrisa de tu madre
y el amor.
Conocerás
el sabor de la paz.
P…
Un hogar en el árbol
Un día Nita vio un nido en el árbol que había junto a su ventana.
-¡Toñito! -dijo a su hermano-. Se ve un …
Los ducados caídos del cielo
Érase una vez una niña que había perdido a su padre y a su madre, y se quedó tan pobre, que no tenía ni u…
El perro que deseaba ser humano
En la casa de un rico mercader de la Ciudad de México, rodeado de comodidades y de toda clase de máquinas, vivía no hac…
Las bodas celestiales
Un pobre mozo campesino oyó un día en la iglesia predicar al señor cura:
- Quien quiera ir al cielo, debe seguir…
Elisa la flaca
La flaca Elisa pensaba de modo muy distinto que el holgazán Enrique y la gorda Trini, a quienes no había modo de sacar de la c…