Drama
Las literatas
Mi querida Eduarda: ¿Seré demasiado cruel, al empezar esta carta, diciéndote que la tuya me ha puesto triste y malhumor…
Los suicidios
Leía hace pocas noches, en la gacetilla arlequinesca de nn periódico, la noticia de un suicidio recientemente acaecido. El p&a…
El chiflón del diablo
En una sala baja y estrecha, el capataz de turno sentado en su mesa de trabajo y teniendo delante de sí un gran registro abierto, vi…
Maravillas de la voluntad
A las tres en punto don Pedro llegaba nuestra mesa, saludaba a cada uno de los concurrentes, pronunciaba para sí unas frases indesci…
Cancion Del Pirata
El estilo poético de José de Espronceda se incluye dentro del género del romanticismo, corriente político-cultur…
El discípulo
De raso negro, bordeada de armiño y con gruesos alamares de plata y de ébano, la gorra de Andrés Salaino es la má…
El doctor Pértinax
Era la hora de las burras de leche. San Pedro frotaba con un paño el aldabón de la puerta del cielo y lo dejaba reluciente com…
El hombre que ríe
Señor doctor, yo soy Tony Garnier, el famoso clown Tony Garnier, que poseí el raro secreto de la risa. Yo soy el hombre que r&…
Hipnotismo
Despúes de la comida, la víspera de nuestra llegada a Valparaíso, el doctor Fowland y yo pasamos al salón de fum…
Pinceladas
Las llamas del hogar ascendían en busca de libertad, abrigando con su cálido resplandor la soledad del salón en penumbr…
Dónde está mi cabeza
- I -
Antes de despertar, ofrecióse a mi espíritu el horrible caso en forma de angustiosa sospecha, como una tristeza hond&ia…
Cuento inmoral
-La oportunidad y la resolución -decíame aquel terrible doctor en filosofía práctica- han sido siempre cualidad…
Santa Isabel
Cuando expiró, no sé quién de los presentes dijo, con cierta indiferencia semicompasiva:
—Ya cesó de sufrir.
Y …
Ladrones legales e ilegales
Un ladrón cayó en el garlito. Falto de recursos para comer bien, como comen los ladrones, y no pudiendo tragar el rancho de la…
Mi vida con la ola
Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre otras. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la dete…
El casamiento engañoso
Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo, un soldado que, por servi…
Por no hablar claro
Pues mal hace en no decirlo
claro: dolores y penas
no se han de decir por frases.
Dolíale a un hombre una muela;
…
Dos vidas
Guillermo y Antonio se encontraron, a los diez y nueve y diez y ocho años, respectivamente, huérfanos de padre y madre y con…
Una hora de amor
I
Donde la Sacerdotisa de Venus empieza a creer en la despoblación del Bosque Sagrado.
¡Tan!... &iexc…
La estéril
Aunque las tupidas cortinas, como centinelas vigilantes, cerraban el paso al frío; aunque las lámparas ardían claras y …