Drama
El tren
Apretó el paso. No podía perder el tren.
Ayer, cuando volvió del trabajo, había encontrado un sobre en el buz&o…
No se conoce al hombre por la canción que canta
Fue en primer curso, en clase de Orientación Profesional, hace ya quince años, donde conocí al expresidiario Alberto P…
Raro
Relato dramatizado por los componentes de Terror y Nada Más en su especial Halloween. Este relato y otros más podrás en…
Muerte en vida
Crónica de la época del Vigésimo sexto y vigésimo séptimo virreyes
I
Laura Venegas era bella como un sue…
Los amigos, los amantes y la muerte
Desde el vestíbulo pasa la suave luz de una lámpara escarchada al aposento paredaño donde está el tullido cercad…
El pájaro azul
París es teatro divertido y terrible. Entre los concurrentes al café Plombier, buenos y decididos muchachos -pintores, esculto…
El alcahuete castigado
Durante la Regencia ocurrió en París un hecho tan singular que aún hoy en día puede ser narrado con interé…
Historia de una infidelidad
Hay muchas situaciones y maneras de ser infiel. Cristo lo sabía. No nos referiremos a su videncia de la última cena, donde an…
Una carta que nunca llegó a Rusia
Mi adorable, mi muy querida y lejana, me imagino que no habrás olvidado nada en los más de ocho años que dura ya nuestr…
El socio
Lo primero que escucharon al llegar a la estación fue que el bote de salvamento había regresado con el segundo de a bor…
Dentro y fuera
Había una vez un hombre llamado Frederick; se dedicaba a tareas intelectuales y poseía una amplia extensión de conocimi…
Un amor verdadero
Pocos hombrea podrán asegurar— y al decir estas palabras don Juan sonreía melancólico — que han sido amados, co…
Némesis y el vendedor de caramelos
-Zarpamos mañana por la mañana, a las ocho, en el Celtic -dijo Honoria, quitándose una hebra de su manga de encaje.
-Ya…
El abogado de los abogados
Cuentan que el Señor no miraba con poca ni mucha simpatía a los leguleyos, prevención que justificaba el que siempre q…
El gallo de Sócrates
Critón, después de cerrar la boca y los ojos al maestro, dejó a los demás discípulos en torno del cad&aac…
La última niebla
Hace varias horas que hemos llegado a la ciudad. Detrás de la espesa cortina de niebla, suspendida inmóvil alrededor nuestro,…
El del espejo
Así como las mujeres se sonríen a través del espejo, Gabriel había caído, yo no sé cómo, e…
El amante liberal
(Sección 5)
Tomado, pues, entre los tres este apuntamiento, quien primero le puso en plática fue Halima, bien así com…
El viejo y la niña
Viejo precisamente… no. Pero comparado con ella, sí; podía ser su padre. Esto bastaba para que los dos se vieran separados p…
La calle de los mendigos
Extraigo un cigarrillo y lo llevo a los labios; acerco el encendedor y lo hago funcionar, pero no enciende. Me sorprende, porque hace poco…