Gothic Fiction
Las moscas
Al rozar el monte, los hombres tumbaron el año anterior este árbol, cuyo tronco yace en toda su extensión aplastado co…
El horla
19 de agosto
Lo mataré. ¡Lo he visto! Anoche yo estaba sentado a la mesa y simulé escribir con gran atenció…
La muerte
Se llamaba... ¿cómo se llamaba?... A veces pierdo la memoria... Elena, sí; creo que se llamaba Elena. ¡Qué…
Más allá
Yo estaba desesperada -dijo la voz-. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a…
Pesadillas
La luz de una lámpara verde suspendida en medio del dormitorio, envolvía los muebles en una soñolienta hopalanda lumin…
Tiempo de ánimas
No cuento ni conseja, sino historia.
La costa de L*** es temible para los navegantes. No hay abra, no hay ensenada en que puedan guarecerse.…
La tristeza
Fuese el tío Roque a su choza haciéndose cruces de lo que había oído, y algo temeroso de que aquella mujer fuese…
La tempestad
«Voy con María. Espéranos. --Octavio».
Octavio R..., el escritor neurótico de palabra helada, eras m…
La ganadera
No podía el cura de Penalouca dormir tranquilo; le atormentaba no saber si cumplía su misión de párroco y de cri…
La araña
Jueves, 17 de marzo.
Me encuentro en un notable estado de excitación. Ya no hablo con nadie; apenas doy los buenos días a la s…
La mujer de nieve
¡Maldito sea el sol! ¡Es el responsable de todas mis desgracias! ¡Oh, yo quisiera vivir en un país de desol…
Marichu
La noticia corrió de boca en boca. Marichu, la mujer del caserío Aitola, tenía una enfermedad rarísima, que se l…
La Morte Amoureuse
Narration audio de la nouvelle La Morte Amoureuse, de Théophile Gautier "Vous me demandez, frère, si jâa…
Flores de las tinieblas
A Monsieur Léon Dierx
"Buenas personas que pasáis
Orad por los muertos"
Inscripción al borde de un gran camin…
Hermafrodita
En pie, junto a la mesa de billar, la duquesa de Lorena escuchaba risueña, reverberando en el esplendor de su distinción supre…
El talismán
La presente historia, aunque verídica, no puede leerse a la claridad del sol. Te lo advierto, lector, no vayas a llamarte a enga&ntil…
El verdugo
Como siempre, con la primavera llegó el día de los festivales. El Emperador, después de comer y de beber, con la cara …
La amortajada
Ahora sólo queda, cerca de ella, el marido de María Griselda.
¡Cómo es posible que ella también llame a su…
La aventura del estudiante alemán
Una noche borrascosa, durante la procelosa época de la Revolución francesa, a altas horas de la noche, un joven alemá…
La madre vieja
Una pobre anciana estaba sentada una noche sola en su cuarto en una gran ciudad, pensando que había perdido primero a su marido, desp…