Memorias
Una carta que nunca llegó a Rusia
Mi adorable, mi muy querida y lejana, me imagino que no habrás olvidado nada en los más de ocho años que dura ya nuestr…
El mar
Creía en la montaña pero soñaba con el mar.
Ciertamente lo ignoraba. Su extensión. Su color. Su cambiante movili…
Desde mi celda
Esta obra de trata de 09 cartas literarias escritas por el autor durante su estadía en el monasterio de Veruela en el invierno de 186…
Duelo de caballeros
Voy a contar una historia verdadera. Se trata de un singular duelo de caballeros cuyo interés principal reside en que los protagonist…
Primer amor
En la zona más oscura y húmeda de la plage, esa parte donde, con marea baja, se encuentra la mejor arena para hacer castillos…
Alta cocina
Nacían en tiempo de lluvia, en las huertas. Escondidos entre las hojas, adheridos a los tallos, o entre la hierba húmeda. De a…
Para vicios
Doña Indalecia era una viuda de sesenta años que había nacido para jefe superior de Administración o para Minist…
El último deseo
Detuvieron un coche y se hicieron conducir al cementerio. Era el 6 de Enero, la Pascua de Reyes, la fiesta tan deseada de los niños; …
Biografías breves
Carmen de Burgos Seguí. (Rodalquilar –Almería–, 10 de diciembre de 1867 – Madrid, 9 de octubre de 1932).
Carmen de Burgos fue …
Biografías breves
Gustavo Adolfo Béquer (1836-1870)
Poeta español, nacido el 17 de febrero de 1836 en Sevilla, hijo de un célebre p…
El padre Rosell
Hoy, cuando ya veo terriblemente cerca
las fronteras de la senectud, viene a mi recuerdo este episodio que cambió la orien…
La alegría de los ciegos
A Mariano Miguel de Val
Una de las cosas que más me han sorprendido en mi existencia, y que en Madrid tengo frecuente ocas…
El profesor suplente
Hacia el atardecer, cuando Matías y su mujer sorbían un triste té y se quejaban de la miseria de la clase media, de la…
La zarpa
Padre, las cosas que habrá oído en el confesionario y aquí en la sacristía... Usted es joven, es hombre.…
Las literatas
Mi querida Eduarda: ¿Seré demasiado cruel, al empezar esta carta, diciéndote que la tuya me ha puesto triste y malhumor…
Muchacha de otra parte
Cuando me contestó que no era de acá, yo pensé, sin demasiada imaginación, que estaba hablando de Buenos Aires.…
Calixto Garmendia
—Déjame contarte —le pidió un hombre llamado Remigio Garmendia a otro llamado Anselmo, levantando la cara—. Todos estos d&iacu…
El monje Teótimo
Acaso nunca ha habido anacoreta que viviese en tan desapacible retiro como Teótimo, monje penitente, en alturas más propi…
Canto de la vida pública
A pie, con el corazón ligero, huello la vía pública;
Franco y salubre el mundo se dilata ante mí;
…
Santa Isabel
Cuando expiró, no sé quién de los presentes dijo, con cierta indiferencia semicompasiva:
—Ya cesó de sufrir.
Y …