Poesía
Dícenme Don Jerónimo
Dícenme, don Jerónimo que dices
Que me pones los cuernos con Ginesa;
Yo digo que me pones cama y mesa, …
Hija del viento
Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
A carencias,
A llanto.
Pero tú alimentas al miedo
…
Aquella tarde
Aquella tarde, al decirle
que me alejaba del pueblo,
me miró triste, muy triste,
vagamente sonriendo.
Me dij…
Amada el aura dice
Amada, el aura dice
tu pura veste blanca...
No te verán mis ojos;
¡mi corazòn te aguarda!
…
El sueño del violinista
Siempre había sido el sueño del gran violinista tocar debajo del agua para que se oyese arriba, creando los nenúfares …
Nada resta de tí
Nada resta de ti…, te hundió el abismo…,
te tragaron los monstruos de los mares…
No quedan en los fúnebres lugares…
Coplas
Estas coplas fueron escritas en honor a la muerte del Maestre don Santiago Rodrigo Manrique, y en ellas se pueden notar reflexiones acerca d…
El sol, la rosa y el niño
El sol, la rosa y el niño
flores de un día nacieron.
Los de cada día son
soles, flores, niños …
A la capilla del Pilar de Zaragoza
Estos que levantó de mármol duro
sacros altares la ciudad famosa,
a quien del Ebro la corriente undosa…
Resignación
¡Sin lágrimas, sin quejas,
sin decirlas adiós, sin un sollozo!
cumplamos hasta lo último. . . la suerte
nos trajo…
Mi mal
En vano ansiosa tu amistad procura
adivinar el mal que me atormenta;
en vano, amigo, conmovida
intenta revelarlo mi voz a tu ternura.
…
Al oído del lector
No fue pasión aquello,
fue una ternura vaga
lo que inspiran los niños enfermizos,
los tiempos idos y las noches páli…
La gallina y el cerdo
Bebiendo una Gallina
De un arroyuelo,
A cada trago alzaba
La vista al Cielo,
Y con el pico&n…
Del oro, como muchos, no dependo
Del oro, como muchos, no dependo,
Fabio, pues ni le guardo ni codicio;
ni dependo jamás del vulgar…
La liberalidad
Pobre y miserable un día
llegó a los pies de Alejandro
el doctísimo Tebandro,
celebrado en la poes&ia…
Invernal
Noche. Este viento vagabundo lleva
Las alas ateridas
Y heladas.
El gran Andes
Yergue al inmenso azul su blanca cima.
La nieve cae en c…
Exilio
A Raúl Gustavo Aguirre.
Esta manía de saberme ángel,
Sin edad,
Sin muerte en qué vivirm…
Oración de Nochebuena
Infante-Dios: el pálido bardo meditabundo
canta el advenimiento del divino tesoro,
y, ante quien da su vida al corazón del mun…
Senos de viuda
Los senos de viuda se abren en la negrura profundamente blancos. Parece que habían de ser blancos y negros, o el uno blanco y el ot…
A una rosa
Soneto CXLVII
En que la moral censura a una rosa,
y en ella a sus semejantes
Rosa divina que en gentil cultura
…