Historias Cortas
El disfraz
El flaco Matías se paró frente a la vidriera. Allí estaba la careta de calavera. Era cierto. Medina le había dic…
El fardo
Allá lejos, en la línea, como trazada por un lápiz azul, que separa las aguas y los cielos, se iba hundiendo el sol, co…
Yzur
Compré el mono en el remate de un circo que había quebrado.
La primera vez que se me ocurrió tentar la experiencia a cu…
La Liga De Los Ancianos
La liga de los ancianos es un relato ambientado en Canadá, a orillas del rio Yukón. Un anciano indigena se presenta en un pobl…
Flores de las tinieblas
A Monsieur Léon Dierx
"Buenas personas que pasáis
Orad por los muertos"
Inscripción al borde de un gran camin…
El tesoro del castillo
Aquella, noche de luna había sabido aprovecharla bien el tío Manolo, para reunir en su era a los vecinos a desperfollar el eno…
La honda de David
Había una vez un niño llamado David N., cuya puntería y habilidad en el manejo de la resortera despertaba tanta envidia…
La locomotora
Al Lic. Don Joaquín D. Casasús
Entre la pradera por donde paseaban y el coqueto caserío, atrayente y risue&nt…
Eveline
Eveline está a punto de dejar su país, Irlanda, para emigrar a través un viaje por barco en compañía de s…
El Potro Salvaje
Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937), notable cuenti…
Las Rayas
Es un cuento corto de Horacio Quiroga.
Sobre el autor:
Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Bueno…
La mata
Vivía sola, completamente sola, en un cuarto estrecho y sombrío de cabo de barrio. Sus nexos sociales no pasaban de la compra,…
Las islas nuevas
Al cuarto día, la neblina descuelga a lo largo de la pampa sus telones de algodón y silencia; sofoca y acorta el ruido de las …
El trasgo
El comedor de la venta de Aristondo, sitio en donde nos reuníamos después de cenar, tenía en el pueblo los honores de c…
Las panteras y el templo
Y sin embargo sé que algún día tendré un descuido, tropezaré con un mueble o simplemente me temblar&aacu…
De más lejos
A don Enrique Wernicke
Entre las dos raíces de eucalipto que empezaban a quemarse, así de grandes todavía, en el hue…
Nadie encendía las lámparas
Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Despué…
Vida loca
Fermín había sido siempre de carácter raro. Se le veía en silencio vagar largas horas por el campo, solo y sin o…
La noche-buena
Al señor don Benito Mas y Prast.
Nos hallamos en Andalucía.
La tarde, llena de vagos rumores empieza a declinar.
Alguna…
El árbol
A Nina Anguita, gran artista,
mágica amiga que supo dar vida y realidad
a mi árbol imaginado; dedico el
cuento que, sin saber…