Alba
La novela de Raimundo
-¿Suponéis que no hay en mis recuerdos nada dramático, nada que despierte interés, una novela tremenda? -nos dij…
La española inglesa (1)
La leyenda de Don Juan Tenorio
Corre el tiempo, crece el día,
y el palacio en honda calma,
mudo cual cuerpo sin alma,
parece tumba vacía.
Mansi&…
Las bodas de Caná
Amor
¡Amar a una mujer, sentir su aliento,
y escuchar a su lado
lo dulce y armonioso de su acento;
tener su boca a nuestr…
Navidad en las montañas
La casa del alcalde era amplia, hermosa e indicaba el bienestar de su dueño. En el patio, rodeado de rústicos corredores, y pl…
Platero y Yo
Dondequiera que paro, Platero, me parece que paro bajo el pino de la Corona. Adondequiera que llego—ciudad, amor, gloria—me parece que llego…
Las tres preguntas
Un Coronel vivía en un pueblo y en su casa tenía un rótulo que decía: «Vivo tranquilo”. Esto era en tiempo…
Frankenstein o el moderno Prometeo
Nada hay más doloroso para el alma humana, después de que los sentimientos se han visto acelerados por una rápida suc…
Historia verídica
A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligi…
El gato con botas
Murió un molinero que tenía tres hijos, y no dejó más bienes que su molino, su borriquillo y un gato.
Se hiciero…
El cornudo consolado
Poco tiempo hace vivía en Perusa un riquísimo sujeto llamado Pedro Vinciolo, muy conocido por su afición a los placeres…
Por qué engañan los hombres a las mujeres. Por bonitas
Cuando el Sr. Poncet terminó de hablar, la anciana señora Míguez reiteró su tesis de que el género de vi…
Un pesimista
Reclinado en un banco de hierro, el más solitario del paseo, meditaba Tiburcio, procurando desenredar la maraña de sus cavila…
Leyenda china
Esto se cuenta acerca de Meng Hsie.
Cuando supo que últimamente los artistas jóvenes se ejercitaban en colocarse cabeza abajo,…
El diablo y el relojero
Vivía en la parroquia de San Bennet Funk, cerca del Mercado Real, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido,…
Mi amor por tí
Mi amor por ti es mucho más que amor,
es algo que se amasa día a día,
es proyectar tu sombra junto a m&iacu…
El verdugo
El campanario del pueblecito de Menda acaba de dar las doce. En aquel momento de la noche, un joven oficial francés, apoyado en el p…
Chau número tres
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te d…
A buen juez, mejor testigo
- VI -
Es una tarde serena,
cuya luz tornasolada
del purpurino horizonte
blandamente se derrama.
Plácido aroma de flores
sus …